•        

Fundación Adopta a un abuelo cumple el sueño de una residente: viajar por primera vez en avión

Hace unas semanas se informó acerca de una actividad que se iba a llevar a cabo en la Residencia y Centro de Día Las Fuentes, de Zaragoza, en colaboración con la Fundación Adopta un abuelo. A continuación, se relata cómo fue la experiencia y las sensaciones que sintió la usuaria que hizo su sueño realidad.

El pasado 6 de mayo, Celia, una usuaria de la residencia, junto con Kike, el terapeuta ocupacional del Centro, se embarcaron desde primera hora de la mañana en una jornada de viaje muy larga, pero orientada a satisfacer uno de los sueños de Celia, volar por primera vez en su vida en avión.

“He dormido poco, pero bien. Estoy contenta”, fue lo primero que dijo Celia. Allí, pudo vivir su primera experiencia del día: coger un AVE también por primera vez, ya que Celia, natural de un pequeño pueblo de Teruel, había utilizado muchas veces un tren normal, pero nunca uno tan sofisticado. “¿De verdad vamos a estar en Barcelona en hora y media? Pues sí que va rápido”.

Una vez en Barcelona, esperaba ansiosa su llegada Rose, la trabajadora de la Fundación encargada de documentar todo este sueño. En su compañía, y dado que había tiempo hasta la hora del vuelo, Celia pudo visitar algunos lugares emblemáticos de esta ciudad, que tampoco conocía, como La casa Batlló, la avenida Diagonal, Paseo de Gracia o la Sagrada Familia, ante la que quedó fascinada: “Cuántas esculturas y qué grande se ve. ¿Cómo será por dentro?”.

Después de comer en una terraza, cerca de este espectacular monumento, todos los viajeros se dirigieron al aeropuerto de Barcelona, donde ahora sí, Celia montaría por primera vez en un avión. En el aeropuerto, descubrió que su vieja prótesis de rodilla iba a llamar la atención de los encargados de seguridad, ya que hasta la Guardia Civil se presentó para ver porque sonaba ese famoso pitido al pasar Celia por el arco de seguridad. “Me han cacheado toda, jejeje no sé qué pensaban que podía llevar”.

Una vez dentro del avión, Celia sonreía contenta, algo nerviosa, pero manteniendo la compostura en todo momento, disfrutando de cada detalle. “Estamos volando. El próximo viaje me apunto a la Luna. Volando voy, volando vengo”. Se le oía decir mientras hablaba con Rose en el tiempo que duró el viaje. “¡Menos de una hora de Barcelona hasta Madrid!, si el AVE iba rápido, no te digo nada el avión”.

Ni el despegue ni el aterrizaje hicieron que pasara nervios, al menos en apariencia y disfrutó de ambos momentos sin perder la sonrisa.

Una vez en Madrid había cumplido ese sueño que todavía tenía pendiente a sus 88 años. Solo quedaba despedirse de Rose, que tan pendiente y amable fue en todo momento y coger un nuevo tren de vuelta a Zaragoza, donde llegó cerca de las 10 de la noche, tras 14 horas de viaje por tres ciudades diferentes.

No queda más que agradecer nuevamente a la Fundación Adopta un abuelo por su gran labor y por permitir que sueños, como el de Celia  puedan cumplirse, ya que nunca es tarde para ese deseo que te queda por cumplir, solo es necesario que te atrevas a llevarlo a cabo y que alguien, si es necesario, te de un pequeño empujón para que lo hagas.