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Navidades en las residencias

La psicóloga del Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) que colabora con la Residencia Albertia Valle de la Oliva escribe la siguiente reflexión acerca de las navidades en las residencias:

“La Navidad afecta a la mente humana de muchas maneras, ya que es capaz de estimular la alegría, la nostalgia, la emoción, la inquietud y el estrés, a veces todo al mismo tiempo. Es por esto que, en muchas ocasiones, se puede considerar la Navidad como un estado de ánimo, más allá de una época o una estación. Si esto se suma a la vivencia de la Navidad en el mundo residencial, el resultado puede ser interesante de estudio».

Por esta razón, en Albertia Valle de la Oliva se pretende concienciar sobre el impacto psicológico que puede ocasionar esta época del año en los residentes y sus familias, así como en los profesionales que trabajan en las residencias.

Diversos estudios informan sobre el agrado de encuestados en cuanto a la Navidad, resultando en general, que son más los españoles a los que no les gusta, que a los que sí

Uno de los motivos que puede estar relacionado con este resultado es el llamado Síndrome de la silla vacía, es decir, la sensación de tristeza y nostalgia que se agudiza en determinadas épocas del año, en este caso en particular debido a que se añoran a los seres queridos que ya no se encuentran en la actualidad.

En contraste con lo anteriormente comentado, muchos estudios también avalan que el contacto social y los vínculos significativos que se crean realizando actividades navideñas como los cantos grupales o pensar en los demás para hacer regalos, entre otras actividades, puede aumentar el bienestar psicológico y físico, así como el desarrollo y fomento de empatía potenciando así nuestra sensación de bienestar.

Este tipo de actividades son las que se explotan al máximo en las residencias en las que tanto residentes como sus familias pueden crear espacios compartidos de canto, regalos, actividades manuales, recetas navideñas, etc., disminuyendo la probabilidad de vivencia el síndrome de la silla vacía y creando la oportunidad de recordar los buenos momentos vividos en familia, recuperando tradiciones pasadas o creando unas nuevas con los que se encuentran presentes en el momento actual.”