El pasado 3 de junio, la residencia Albertia Puertollano realizó una actividad de orientación vital dirigida a las personas residentes, dentro de su programación de bienestar emocional y atención centrada en la persona. La sesión se desarrolló en el propio centro mediante una dinámica grupal de diálogo, escucha y reflexión, con el objetivo de ayudar a los participantes a identificar cómo se sienten, qué necesidades tienen, qué aspectos positivos reconocen en sí mismos y qué objetivos personales pueden plantearse en su vida diaria.
¿Qué es la orientación vital?
La orientación vital es una actividad de acompañamiento personal que permite a las personas mayores hablar sobre sus inquietudes, sus intereses y sus expectativas en un entorno seguro y guiado por profesionales. No se trata solo de conversar, sino de crear un espacio estructurado donde cada residente pueda expresar emociones, compartir experiencias y reflexionar sobre aquello que le ayuda a sentirse mejor en el día a día.
Durante la sesión, los participantes abordaron aspectos relacionados con la autoestima, la adaptación a los cambios, las relaciones con otras personas residentes y la búsqueda de nuevas motivaciones dentro de la vida en el centro. A través de preguntas sencillas y dinámicas participativas, se trabajó la identificación de fortalezas personales, la confianza en sí mismo y la capacidad para mantener una actitud activa ante la rutina diaria.
Esta actividad también permite detectar necesidades emocionales o sociales que pueden influir en la calidad de vida de cada persona. De esta forma, el equipo profesional puede conocer mejor a los residentes y adaptar los apoyos a sus preferencias, intereses y circunstancias personales.
Acompañamiento emocional en la residencia
La orientación vital contribuye al bienestar emocional porque favorece que las personas residentes se sientan escuchadas, reconocidas y acompañadas. Además, ayuda a reducir sentimientos de soledad, refuerza la participación social y promueve vínculos entre quienes comparten la actividad.
Estas sesiones también facilitan la adaptación a los cambios propios del envejecimiento y de la vida residencial. Al compartir experiencias con otras personas, los residentes pueden encontrar puntos en común, recibir apoyo del grupo y reforzar su sentimiento de pertenencia.
Con esta iniciativa, Albertia Puertollano continúa desarrollando actividades sociosanitarias orientadas a la calidad de vida, el envejecimiento activo y la atención centrada en la persona. La orientación vital se incorpora como una herramienta para promover el bienestar integral de las personas mayores, atendiendo no solo a sus necesidades físicas, sino también a su dimensión emocional, social y personal.




