En Albertia Mirasierra, el Día de la Madre se celebró de una manera muy especial rindiendo homenaje a todas aquellas mujeres que han dedicado su vida al cuidado, al amor y a la entrega incondicional.
Una bienvenida llena de detalles y emoción
La tarde comenzó con una cálida bienvenida en la sala de visitas, decorada para la ocasión con flores, fotografías antiguas y mensajes llenos de cariño.
Uno de los momentos más emotivos fue la entrega de retratos tipo Polaroid, realizados especialmente para cada madre del centro. Estas instantáneas capturaron sonrisas, abrazos y miradas llenas de historia, despertando una ola de emociones. Más de uno no pudo contener las lágrimas al ver esas imágenes llenas de vida y significado.
Compartir, recordar y celebrar juntas
La celebración continuó con una deliciosa merienda preparada con esmero por el equipo de cocina, donde no faltó un rico aperitivo. Fue el momento perfecto para compartir entre generaciones, intercambiar anécdotas, revivir recuerdos y fortalecer los lazos familiares.
Música, juegos y mucho cariño
La jornada estuvo acompañada de música suave, juegos de memoria y dinámicas participativas que invitaron a la risa, al diálogo y al disfrute compartido. La sala se llenó de alegría, complicidad y afecto, convirtiendo la tarde en un auténtico homenaje a la maternidad en todas sus formas.
Comprometidos con el bienestar emocional
En Albertia Mirasierra creemos en la importancia de crear momentos que nutran el alma y refuercen los vínculos humanos. Esta celebración del Día de la Madre fue una muestra más del compromiso con el bienestar emocional de nuestros residentes y de la gran familia que, día a día, construimos juntos.




