El pasado 20 de enero, la residencia Albertia Castellanos puso en marcha un nuevo Taller de Costura dentro de su programa de Terapias No Farmacológicas, orientado a fomentar un envejecimiento activo, participativo y con sentido. La actividad se desarrollará de forma continuada a lo largo de todo el año y se ha planteado como un taller por proyectos, en el que cada mes se realizará un diseño diferente adaptado a las capacidades de las personas participantes.
El taller se integra en la planificación terapéutica del centro como una propuesta estable que combina estimulación física, cognitiva y social, y está dirigida a personas mayores interesadas en actividades manuales con significado personal.

La costura como recurso terapéutico y de estimulación
La sesión inicial permitió a las personas participantes retomar una actividad presente en muchas de sus trayectorias vitales. El contacto con telas, agujas e hilos facilitó la evocación de recuerdos vinculados a experiencias personales y familiares, así como a aprendizajes adquiridos en etapas anteriores de su vida. Durante la actividad se generaron espacios de conversación en los que se compartieron vivencias relacionadas con el cuidado, la creación y las tareas cotidianas asociadas a la costura.
Desde el enfoque terapéutico, la costura se utiliza como herramienta para favorecer la motricidad fina, la coordinación ojo-mano y la atención sostenida. El trabajo secuencial propio de esta actividad contribuye también a la estimulación de funciones cognitivas como la planificación, la organización y la resolución de tareas.
Beneficios del taller de costura para las personas mayores
El Taller de Costura está dinamizado por el equipo de terapia ocupacional, psicología y animación sociocultural del centro, con el objetivo de consolidarse como un punto de encuentro habitual dentro de la residencia.
Entre los beneficios asociados a este tipo de talleres se encuentran el refuerzo de la autonomía personal, la mejora de la destreza manual y el mantenimiento de la agilidad en el movimiento de las manos. A nivel emocional y social, la actividad favorece la autoestima, contribuye a la reducción del estrés y refuerza el sentimiento de pertenencia y el apoyo mutuo entre las personas participantes.




