•        

La autonomía del usuario en las residencias

Cuando se habla de centros residenciales generalmente se originan imágenes a la cabeza de usuarios que, debido a su nivel de dependencia, necesitan de unos cuidados especiales en las actividades principales del día como puede ser la alimentación, el vestido, el aseo, la deambulación. Éstas son las comúnmente llamadas Actividades Básicas de la vida diaria o ABVD. Y es cierto que, en la mayor parte de ellas, es necesaria la participación de un profesional que colabore o ayude a la persona usuaria en el desarrollo de las mismas, pero es igual o más importante mantener sus capacidades de manera autónoma el mayor tiempo posible.

Al ingresar en un centro muchos de los usuarios lo hacen con una carga emocional grande al haber disminuido sus facultades físicas, cognitivas, sensoriales… pero a esto, se unen también las ausencias familiares o del entorno más cercano como amigos o vecinos. Todo esto hace que el usuario normalmente presente cierta tristeza al ingreso, que en muchas ocasiones ya se ha transformado en un inicio de depresión. Ver cómo se han quedado familiares o amigos por el camino, a la par de ser consciente de que se necesita ayuda para hacer las cosas que antes hacia uno mismo, supone una carga emocional elevadísima.

Mantenimiento de la autonomía en las personas mayores

Por este motivo, desde la Terapia Ocupacional se hace especial hincapié en el mantenimiento de la autonomía: comer por sí solo, abotonarse una camisa, caminar, colaborar en una transferencia, peinarse, afeitarse, lavarse los dientes… Son pequeñas rutinas que cada individuo ha aprendido poco a poco a su ritmo. De modo que, poder conservar algunas de ellas o elegir la forma en que deben realizarse puede suponer un importante beneficio emocional para el usuario.

En todos los centros del Grupo Albertia se intenta mantener la autonomía siempre que sea posible y, lo que es más importante, se intenta mantener el poder de elección y decisión de los usuarios para que sean ellos quienes decidan y elijan cómo va ser su día a día empezando por pequeñas cosas como éstas y llegando a otras más grandes como pasar el tiempo libre a su manera o solicitando actividades que sean significativas para ellos, es decir, que sean de su gusto, agrado y preferencia.