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Importancia de la prevención de caídas

La Organización Mundial de la Salud define las caídas como «sucesos involuntarios que hacen perder el equilibrio y dar con el cuerpo en el suelo o en otra superficie firme que lo detenga».

En las personas mayores las caídas pueden cambiar de manera significativa su estado de salud y su calidad de vida. Las lesiones más habituales son las fracturas de cadera, antebrazo y pelvis, además de patologías asociadas a la posterior recuperación, como el inmovilismo con pérdida de masa muscular y rango articular, úlceras por presión, rigidez, contractura, estreñimiento o pérdida del apetito entre otras.

Factores que pueden originar las caídas

El paso de los años provoca un deterioro físico y cognitivo de la persona que conlleva una pérdida de autonomía. La mayoría de las caídas se producen durante la realización de alguna actividad básica de la vida diaria, y son muchos los factores que pueden originarlas. Estos factores se dividen entre intrínsecos que son aquellos que dependen de la propia persona como patologías subyacentes, pérdidas de fuerza o equilibrio, trastornos de la marcha, incluso medicación, y los extrínsecos, que son aquellos externos al sujeto como mala utilización de las ayudas externas, irregularidades del terreno, mala iluminación, mal calzado, etc.

Los profesionales y toda persona que se encuentre en contacto con población mayor deberán estar capacitados y ser conocedores de las herramientas necesarias para su prevención

En el ámbito sociosanitario se deberá tener en cuenta el estado del residente, ya que dependiendo de éste habrá que tomar unas u otras medidas de prevención. Habrá que prestar especial atención a sus capacidades motoras, pero también a su estado cognitivo. Además, es importante que el usuario se encuentre adecuadamente vestido y calzado, así como que esté en estancias adecuadas a sus capacidades.

Respecto al entorno habrá que prestar especial atención que el mobiliario esté adecuadamente colocado y no pueda ser un obstáculo, que el residente se encuentre en una superficie adecuada a sus necesidades, que el suelo esté limpio y sin elementos que puedan ser peligrosos, así como que la iluminación sea adecuada.

Por último, es importante que el personal disponga de los conocimientos adecuados para la prevención de caídas, así como de la información individual de cada usuario para poder establecer la estrategia o cuidado más adecuados.

No debemos olvidar que dentro de la prevención de caídas el mantenimiento de las capacidades físicas es un pilar fundamental y por eso es de especial interés la participación de los residentes en las actividades de los departamentos de Fisioterapia y Terapia Ocupacional.