La residencia Albertia Mirasierra puso en marcha recientemente, en las instalaciones de la residencia, un proyecto de flamenco desarrollado en colaboración con Fundación Mémora. La iniciativa se dirige a las personas residentes y se desarrolla mediante sesiones participativas de música, ritmo, movimiento y expresión corporal, con el objetivo de favorecer el bienestar emocional, la estimulación cognitiva y la participación social en el contexto residencial.

Música, movimiento y expresión corporal
La primera jornada del programa consistió en una actuación participativa de flamenco terapéutico. Durante la sesión, la música, las palmas, el ritmo y el baile se utilizaron como herramientas de comunicación y conexión emocional. Las personas residentes pudieron participar de diferentes formas, desde el acompañamiento con palmas hasta movimientos corporales adaptados a sus capacidades.
El formato de la actividad permitió que cada persona se implicara de acuerdo con su nivel de autonomía, sus preferencias y su estado físico. Esta flexibilidad resulta especialmente relevante en el ámbito sociosanitario, donde las intervenciones deben adaptarse a perfiles diversos y respetar los ritmos individuales.
El flamenco cuenta además con un fuerte componente cultural y biográfico para muchas personas mayores. Sus ritmos, canciones y formas expresivas pueden activar recuerdos asociados a etapas previas de la vida, favoreciendo la memoria autobiográfica y la expresión emocional. En personas con deterioro cognitivo, la música puede funcionar como un canal de comunicación no verbal y como apoyo para la participación en actividades significativas.
Terapias No Farmacológicas en el ámbito geriátrico
La Flamencoterapia se enmarca dentro de las Terapias No Farmacológicas utilizadas en centros residenciales para complementar la atención integral. Este tipo de intervenciones permite trabajar distintas áreas del bienestar de forma natural, respetuosa y centrada en la persona.
Entre los objetivos terapéuticos de la actividad se encuentran la estimulación emocional, la mejora del estado de ánimo, la reducción de la apatía, el fomento de la movilidad y la coordinación corporal, así como la disminución de estados de ansiedad o agitación. La participación grupal favorece además la interacción social y ayuda a crear espacios de convivencia dentro del centro.
La colaboración con Fundación Mémora permite a Albertia Mirasierra ampliar su programación de actividades terapéuticas e incorporar propuestas orientadas al bienestar emocional. Estas iniciativas refuerzan un modelo de atención integral en el que la actividad significativa, la expresión personal y la relación con el entorno forman parte del cuidado diario.
Con este proyecto, Albertia Mirasierra continúa impulsando experiencias adaptadas que contribuyen a la calidad de vida de las personas residentes y a la promoción de un envejecimiento activo en el entorno residencial.




