La residencia Las Huertas ha desarrollado durante la Semana Santa un programa de actividades orientado a fomentar la participación, el bienestar emocional y la conexión de los residentes con las tradiciones de su entorno. En este contexto, uno de los momentos más significativos ha sido el nombramiento de Domingo Vega, residente del centro, como Nazareno de Honor 2026, en un acto celebrado en la iglesia de San Francisco de Asís.
Semana Santa vinculada a la tradición y a la participación activa
Dentro de la programación especial de Semana Santa, los residentes participaron en una salida a la iglesia de San Francisco, donde pudieron conocer de cerca los pasos procesionales y recibir explicaciones sobre su salida y recorrido. Esta actividad permitió acercar a los usuarios a una celebración profundamente vinculada al entorno social y cultural del centro, favoreciendo además la conversación, la evocación de recuerdos y la socialización entre compañeros.
Tras la visita, el grupo disfrutó de un tiempo al aire libre antes de regresar a la residencia. Este tipo de salidas forman parte de las actividades socioculturales y terapéuticas que contribuyen a mantener la conexión con la comunidad y a reforzar el bienestar físico y emocional de las personas mayores.
La programación continuó con un taller de cocina centrado en la elaboración de torrijas, uno de los dulces más representativos de estas fechas. En esta actividad participaron varias residentes interesadas en colaborar en la preparación, trabajando capacidades relacionadas con la atención, la memoria procedimental, la secuenciación de tareas y la estimulación sensorial. Una vez finalizada la elaboración, las torrijas se compartieron durante la merienda, generando un nuevo espacio de convivencia y participación.
Un reconocimiento con valor personal, social y comunitario
El nombramiento de Domingo Vega como Nazareno de Honor 2026 ha aportado una dimensión especialmente relevante a esta programación. La cofradía reconoció así su vinculación durante décadas con la entidad y su papel en la evolución de su sección musical. Su aportación fue clave en la incorporación de las cornetas, en un momento en el que la agrupación contaba únicamente con tambores, dejando una huella que sigue formando parte de la historia de la hermandad.
Este reconocimiento no solo pone en valor su trayectoria personal, sino que también visibiliza la importancia de preservar las historias de vida de las personas mayores y su contribución activa a la comunidad.




