El pasado 13 de abril, la residencia Albertia Valle de la Oliva retomó la actividad en los bancales del huerto con una jornada de plantación en la que participaron residentes y usuarios del Centro de Día, con el apoyo de los departamentos de mantenimiento, terapia ocupacional y psicología. La actividad se desarrolló con el objetivo de impulsar la autonomía, la socialización y la participación en tareas significativas, a través de una propuesta vinculada al entorno, la estacionalidad y el cuidado de las plantas.
Durante la jornada, las personas participantes trasplantaron distintos plantones de hortalizas en los bancales del huerto de la residencia, en una actividad organizada de forma secuencial y adaptada. La sesión comenzó con el reconocimiento de las variedades que se iban a plantar. A continuación, residentes y usuarios eligieron la ubicación de cada hortaliza teniendo en cuenta sus necesidades de luz, agua y compatibilidad con otras especies. Después, colocaron carteles identificativos, prepararon los agujeros en la tierra, introdujeron los plantones y cubrieron con tierra la base de cada uno de ellos para asegurar su correcta sujeción. Una vez finalizado el trasplante, completaron la tarea llenando las regaderas y regando los bancales.
Un huerto como herramienta de intervención terapéutica
La actividad del huerto terapéutico permite trabajar de forma simultánea distintas áreas de intervención sociosanitaria. En el plano cognitivo, favorece la atención, la memoria, la planificación, las habilidades ejecutivas y la orientación temporal y espacial, al relacionar la tarea con la época del año, las condiciones climáticas y el momento adecuado para el trasplante de cada cultivo.
En el área motora, esta propuesta estimula tanto la motricidad gruesa como la fina, además de la coordinación bimanual, la coordinación óculo-manual y la fuerza. Acciones como cavar, sujetar el plantón, cubrirlo con tierra o transportar y manejar una regadera permiten trabajar movimientos funcionales dentro de una actividad con sentido práctico. También se refuerza la higiene postural, especialmente en gestos como agacharse, incorporarse o regar de forma controlada.
Autonomía, autoestima y conexión con el entorno
Junto a los beneficios físicos y cognitivos, el huerto favorece el área sensorial mediante el contacto con diferentes texturas, olores, colores y temperaturas. La tierra, el agua, las plantas y las herramientas utilizadas durante la actividad aportan estímulos que enriquecen la experiencia y refuerzan la conexión con el entorno.
Además, esta intervención contribuye al fortalecimiento de la autoestima, al sentimiento de utilidad y a las habilidades sociales, ya que promueve la colaboración entre usuarios y genera espacios de interacción en torno a un objetivo compartido. En este sentido, la actividad se enmarca en el modelo de atención centrada en la persona, al ofrecer una experiencia significativa que combina cuidado, participación y continuidad en el tiempo, desde la plantación hasta la futura cosecha.
Con iniciativas como esta, Albertia Valle de la Oliva refuerza su apuesta por actividades terapéuticas que favorecen el bienestar integral de residentes y usuarios, integrando la intervención sociosanitaria en propuestas útiles, participativas y conectadas con la vida cotidiana.




