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Pérdida de la memoria en el adulto mayor

La forma en la que el cerebro humano almacena, recupera y utiliza la información es todo un enigma, ya que cuando se alcanza la edad adulta el rendimiento de las funciones cerebrales comienza a declinar y evidencia cambios en los diferentes sistemas que lo componen. Dichos cambios son a nivel neurológico, morfológico y cognitivo.

El deterioro de la memoria es muy común en el adulto mayor y se convierte en un acontecimiento que genera gran frustración en las personas que lo padecen. En todos los centros del Grupo Albertia, el equipo técnico trabaja en la implementación de técnicas y ejercicios para mantener un estilo de vida activo y la adquisición de hábitos saludables que prevengan el deterioro de las funciones cognitivas.

¿Qué es la memoria?

La memoria es el proceso cognitivo encargado de codificar, almacenar y recuperar la información obtenida a través de la experiencia (conceptos, procedimientos, conductas, entre otros)  permitiendo al ser humano adaptarse a las distintas demandas del entorno.

Existen diferentes tipos de memoria y se clasifican en:

Memoria sensorial: este tipo de memoria registra la información recibida a través de los sentidos durante un intervalo de tiempo muy breve y, posteriormente, parte de esa información pasaría a un almacén superior (memoria a corto plazo) o sería eliminada.

Memoria a corto plazo (MCP): este tipo de memoria registra la información recibida de la memoria sensorial y, en este almacén mnésico, se retiene una cantidad limitada de la información durante un breve período de tiempo en el cual parte de ella se envía a la memoria a largo plazo o se elimina.

Memoria a largo plazo (MLP): en este almacén mnésico se encuentra la información (hechos, recuerdos, conocimientos) necesaria para ejecutar las demandas de las diferentes tareas cotidianas.

Entre las causas que originar pérdidas de memoria en el adulto mayor, se encuentran:

  • Efectos secundarios de determinados medicamentos.
  • Problemas nutricionales.
  • Deshidratación.
  • Presencia de enfermedades neurodegenerativas (enfermedad de Alzheimer, Parkinson, demencia frontotemporal, enfermedad de Huntington, Etc.)
  • Traumatismo o lesiones cerebrales.
  • Trastornos emocionales.
  • Insuficiencia de vitamina B12.

Es primordial conocer las causas subyacentes de dichas pérdidas de memoria para poder conocer así el tipo de abordaje, tanto farmacológico como no farmacológico, para su tratamiento. Entre las acciones no farmacológicas para ralentizar la alteración mnésica, se encuentran:

-Participar en diferentes actividades sociales que propicien el inicio y desarrollo de interacciones sociales.

-Estimular las funciones cognitivas a través de la realización de  diferentes actividades de carácter específico.

-Realizar actividad física de forma regular.

-Establecer hábitos y rutinas diarias.

-Buen descanso nocturno.

El equipo multidisciplinar de cada centro está implicado de manera activa en mantener la calidad de vida y el bienestar de los residentes y usuarios, mediante la implementación de una amplia gama de actividades que estimulan las diferentes funciones cognitivas y permiten mantener unas rutinas diarias.

“Recordar es sencillo. Olvidar es duro (Brodi Ashton)”

Fuentes consultadas:

https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/alzheimers-disease/in-depth/memory-loss/art-20046326

https://www.elsevier.es/es-revista-revista-espanola-geriatria-gerontologia-124-articulo-envejecimiento-memoria-como-por-que-S0211139X08735686

https://www.apa.org/pi/aging/memory-and-aging-spanish.pdf

https://www.mheducation.es/bcv/guide/capitulo/8448180607.pdf