La residencia Albertia El Sadar ha puesto en marcha un programa de Terapia Asistida con Animales, en el que participan Mel y Lluna, dos perras especialmente entrenadas para este tipo de intervenciones. Esta iniciativa promueve el vínculo entre humanos y animales como una valiosa herramienta terapéutica.
Esta actividad forma parte del programa de Terapias No Farmacológicas del centro y tiene como objetivo principal mejorar la calidad de vida de las personas usuarias mediante el contacto directo con animales adiestrados. Las sesiones están dirigidas especialmente a residentes que presentan deterioro cognitivo, enfermedades neurodegenerativas, problemas de movilidad, trastornos emocionales o dificultades de comunicación.
Bajo la guía de Montse, responsable de Llunia, y con el acompañamiento de un equipo multidisciplinar compuesto por una psicóloga y una terapeuta ocupacional, los residentes no solo interactúan con los animales, sino que también trabajan aspectos emocionales, cognitivos y comunicativos.
La jornada dejó una huella positiva tanto en las personas mayores como en el personal del centro. “Hacía tiempo que no lo veía tan conectado con su entorno”, señaló una de las profesionales presentes. “Mel y Lluna no solo acompañan, también motivan y activan a los residentes”, añadió Montse.
Beneficios de la actividad
Entre los beneficios observados destacan la mejora del estado de ánimo, el aumento de la motivación, la estimulación cognitiva y sensorial, el fortalecimiento de las relaciones sociales, así como la reducción de la ansiedad y la facilitación de la expresión emocional.
Las sesiones se llevan a cabo con una periodicidad quincenal en las diferentes unidades de convivencia, en un entorno seguro y adaptado para garantizar el bienestar tanto de los residentes como de los animales. Además de fomentar la interacción social, estas actividades refuerzan el vínculo de las personas usuarias con su entorno.




