El verano, conocido por ser la estación más calurosa y soleada del año, ha sido el punto de partida para una serie de talleres manuales en los que los mayores del centro participaron con entusiasmo.

Creaciones que representan el verano
El primero de estos talleres consistió en la creación de un sol, elaborado con fieltros de diversos colores. Cada residente fue añadiendo pieza por pieza hasta formar, entre todos, una gran figura llena de vida y simbolismo, representando el inicio de esta estación.
En el segundo taller, las personas mayores decoraron unas vistosas tablas de surf utilizando pequeñas bolitas de papel pinocho. Dependiendo del diseño elegido, fueron pegando las bolitas hasta formar composiciones que, una vez terminadas, recordaban a auténticos mosaicos llenos de textura y color.
Para refrescar el ambiente, el tercer taller giró en torno a los helados, uno de los símbolos más dulces del verano. En esta ocasión, crearon helados con cartón, papel pinocho y folios de colores.
Beneficios que van más allá de lo creativo
Estos talleres no solo ofrecieron un espacio creativo, sino que también favorecieron la orientación temporal de los residentes, ayudándoles a identificar la estación y el momento del año en el que se encuentran. Además, fomentaron la motricidad fina y reforzaron los lazos sociales entre ellos, al colaborar, compartir ideas y prestarse ayuda cuando era necesario.
La ilusión con la que participaron quedó reflejada en cada una de sus creaciones, las cuales estarán expuestas durante toda la estación en el centro. Muchos de los mayores se sintieron especialmente orgullosos de mostrar sus trabajos a familiares y compañeros, compartiendo con ellos la alegría de lo logrado.




