La residencia Albertia Los Peñascales puso en marcha durante el mes de abril una serie de talleres de reminiscencia musical dirigidos a residentes con deterioro cognitivo. La iniciativa, desarrollada por el equipo interdisciplinar del centro, tiene como objetivo estimular la memoria, favorecer el bienestar emocional y mejorar la calidad de vida mediante canciones significativas vinculadas a la historia de vida de los participantes.
La música como Terapia No Farmacológica
Los talleres de reminiscencia musical forman parte de las Terapias No Farmacológicas impulsadas por el centro para atender de manera integral a personas con deterioro cognitivo. Esta intervención utiliza la música como herramienta para acceder a recuerdos autobiográficos, emociones y experiencias personales.
Durante las sesiones grupales semanales se emplean canciones seleccionadas en función de la historia de vida de los residentes. Los profesionales utilizan técnicas como la audición guiada, el canto compartido, instrumentos sencillos de percusión y el diálogo grupal tras la escucha.
La música tiene una capacidad especial para activar recuerdos que, en muchos casos, permanecen presentes incluso en fases avanzadas de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Por ello, la reminiscencia musical facilita la conexión con la identidad personal y favorece la comunicación.
Participación, emoción y calidad de vida
La respuesta de los residentes está siendo positiva. Muchos participan cantando, marcando el ritmo o compartiendo recuerdos asociados a las melodías. Estas dinámicas generan momentos de conexión emocional, fortalecen el sentimiento de pertenencia y reducen situaciones de apatía o aislamiento.
A nivel cognitivo, la actividad estimula la memoria, la atención y el lenguaje. En el plano emocional, favorece la expresión de sentimientos, reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo. Asimismo, la dimensión grupal contribuye a reforzar las relaciones sociales dentro del centro.
Las familias valoran positivamente esta iniciativa al percibir a sus seres queridos más activos y comunicativos. Para el equipo profesional, los talleres también suponen una herramienta útil para conocer mejor la biografía de cada residente y reforzar una atención centrada en la persona.




