Recomendaciones nutricionales para el verano: una dieta adaptada para personas mayores

Durante los meses de verano, los expertos médicos recomiendan una dieta equilibrada, rica en agua y nutrientes, especialmente diseñada para las personas mayores. Esta pauta alimentaria tiene como objetivo prevenir la deshidratación y mitigar los efectos del calor, que pueden representar un riesgo importante para la salud en esta etapa de la vida.

Desde Albertia se han desarrollado recomendaciones nutricionales dirigidas específicamente a sus residentes, adaptadas a las necesidades del organismo durante los meses más calurosos del año, de junio a septiembre.

Con el envejecimiento, el cuerpo pierde parte de su capacidad para regular la temperatura corporal y percibir la sed, lo que incrementa el riesgo de deshidratación, golpes de calor y problemas digestivos. Por ello, una dieta adecuada permite mantener el equilibrio hídrico y garantizar una nutrición óptima.

Pautas alimentarias recomendadas

  • Hidratación a través de la alimentación
  • Incluir alimentos con alto contenido en agua favorece la hidratación:
  • Frutas: sandía, melón, fresas, naranjas, piña, melocotón, ciruelas, entre otras.
  • Verduras y hortalizas: tomate, pepino, lechuga, espinacas, apio, calabacín, pimientos. Son ideales para preparar ensaladas, gazpachos, cremas frías o purés.
  • Sopas y caldos fríos: como el gazpacho, salmorejo o cremas de verduras frías.
  • Infusiones frías sin azúcar: se recomienda evitar bebidas azucaradas, refrescos y bebidas diuréticas como el café en exceso, ya que pueden favorecer la deshidratación.
  • Lácteos: yogur, leche desnatada o semidesnatada, cuajada.
  • Gelatinas: una forma fácil y agradable de incorporar líquidos a la dieta.
  • Alimentación ligera y frecuente

Se aconsejan comidas variadas, en pequeñas porciones, repartidas en 5 o 6 ingestas diarias para facilitar la digestión y mantener un nivel energético constante.

Proteínas de fácil digestión

  • Pescado azul y blanco: como salmón, atún, sardinas, merluza o lenguado, ricos en omega-3, beneficiosos para la presión arterial y el sistema inmunitario.
  • Huevos: cocidos, en tortilla o rellenos.
  • Carnes blancas: pollo y conejo, cocinados a la plancha, al horno o hervidos. Se recomienda reducir el consumo de carnes rojas y procesadas.
  • Legumbres: lentejas, garbanzos, judías, especialmente en ensaladas frías, ya que aportan fibra y proteínas vegetales.
  • Hidratos de carbono complejos
  • Cereales integrales (pan, pasta, arroz), patatas cocidas o asadas, ideales para ensaladas frescas.
  • Grasas saludables
  • Aceite de oliva virgen extra para cocinar o aliñar.
  • Frutos secos en pequeñas cantidades.
  • Vitaminas, minerales y fibra
  • Asegurar un consumo diario de frutas, verduras y hortalizas frescas, fundamentales para obtener vitaminas, minerales y antioxidantes.
  • Priorizar alimentos ricos en fibra para favorecer un tránsito intestinal saludable, especialmente importante en la tercera edad.

Reducción de sal

Dado que la hipertensión es frecuente en este grupo etario, se recomienda limitar el uso de sal y potenciar el sabor de los alimentos con especias y hierbas aromáticas. Además, se aconsejan preparaciones ligeras: al vapor, hervidos, a la plancha o al horno. 

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