El pasado martes, Albertia Valdespartera celebró su II Encuentro Familiar, una iniciativa orientada a reforzar la colaboración entre familias y profesionales, y a compartir los avances del centro en su compromiso con un modelo de atención más humano, respetuoso y centrado en la persona.
El objetivo principal de este encuentro fue informar, sensibilizar y reflexionar junto a las familias sobre la importancia de mantener una residencia libre de sujeciones físicas. Esta apuesta firme del centro representa un compromiso decidido con el respeto a la libertad, la dignidad y la autonomía de las personas residentes.
Un modelo de atención centrado en la libertad, la empatía y la seguridad
Durante la jornada, la fisioterapeuta y la psicóloga del centro presentaron los fundamentos y beneficios de este modelo de cuidado, así como las alternativas terapéuticas y ambientales que permiten garantizar la seguridad sin recurrir a inmovilizaciones. Entre las medidas destacadas, se incluyeron:
- Terapias no farmacológicas, empleadas como herramientas para promover el bienestar emocional y físico.
- Adaptaciones ambientales, diseñadas para favorecer la movilidad segura y la orientación espacial.
- Intervenciones basadas en el respeto, la empatía y la escucha activa, consideradas esenciales para ofrecer una atención verdaderamente personalizada.
Uno de los beneficios clave de este enfoque es la mejora significativa en la calidad de vida de las personas gracias a una mayor libertad de movimiento, una atención más cercana y una relación más positiva con su entorno y con los profesionales que les acompañan. Además, se subrayó que el trabajo diario se adapta a las necesidades individuales de cada persona, lo que permite ofrecer cuidados más eficaces y significativos.
El equipo de Albertia Valdespartera expresó su agradecimiento a las familias por su confianza, implicación y compromiso, elementos fundamentales para avanzar hacia un modelo de atención que prioriza el bienestar integral de las personas mayores.
Este II Encuentro Familiar refuerza el camino hacia una atención residencial más consciente, ética y centrada en la persona, y reafirma el valor del trabajo conjunto entre profesionales y familias como pilar esencial para transformar los cuidados.




