Un grupo de residentes de El Berrueco participaron en la realización de un huerto dentro de la institución e invitaron a un grupo de niños de entre 4 y 9 años.
Para su ejecución, se utilizaron en su mayoría materiales reciclables y se crearon varios elementos decorativos para el huerto.
Dentro de las tareas se eligió un lugar acorde a las características necesarias para el huerto. Se buscó un espacio soleado, se seleccionaron verduras fáciles de cultivar tales como: acelga, lechuga, hierbas aromáticas, entre otras. Además, se creó un calendario planificando las siembras, cosechas y rotaciones de riegos.


Beneficios de la actividad
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- Satisfacción personal: el que vean crecer las plantas y disfrutar de los frutos de su trabajo les aporta sensación de logro a los residentes.
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- Interacción social: permite acortar distancias entre generaciones. Los residentes pueden trasmitir sus conocimientos, compartir historias y técnicas de cultivo que han aprendido a lo largo de sus años. Nutrirse unos de otros enriquece sus experiencias.
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- Actividad física: les proporciona una forma de ejercicio suave ayudando a mantener la movilidad.
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- Estimulación cognitiva: la jardinería les permite mantener la mente activa, ya que deben planificar y recordar tareas. A su vez, deben asumir un compromiso y una responsabilidad.
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- Conexión con la naturaleza: promueve un sentido de conexión con el medio ambiente.
Crear un huerto en el que participen adultos y niños no solo es una actividad divertida, sino que también representa una oportunidad perfecta para cultivar momentos y conocimientos entre generaciones, proporcionando aprendizajes compartidos, fortalecimiento de vínculos y bienestar emocional




