La estimulación sensorial se ha consolidado como una estrategia esencial en el cuidado y promoción del bienestar de las personas mayores, especialmente aquellas que conviven con demencia, Alzheimer o problemas de movilidad. Este enfoque utiliza los sentidos (vista, oído, tacto, gusto y olfato) para mejorar la calidad de vida, estimular funciones cognitivas y emocionales, y fortalecer la conexión con su entorno.

En Albertia Lugo se ha implementado recientemente una sesión multisensorial que permitió a los residentes experimentar diferentes texturas mediante el uso de bolsas llenas de gel y diversos materiales. Esta actividad se diseñó para ofrecerles una experiencia enriquecedora y placentera, adaptada a sus necesidades.
Beneficios de la estimulación sensorial
Con el paso de los años es común que las capacidades sensoriales se deterioren, lo que puede derivar en aislamiento social, depresión o una disminución en la interacción con el entorno. La estimulación sensorial actúa como un puente para contrarrestar estos efectos, creando experiencias reconfortantes y significativas. Por ejemplo, la música puede evocar recuerdos y emociones, mientras que los masajes o texturas suaves estimulan el tacto, promoviendo la relajación. Aromas familiares, como el de flores o comidas caseras, pueden despertar emociones positivas y estimular el sentido del olfato.

Además de estos beneficios individuales éstas actividades fomentan la conexión emocional con cuidadores y familiares, mejoran la memoria y la atención, y ayudan a reducir el estrés y la ansiedad. Para maximizar su efectividad, las actividades deben adaptarse a las preferencias y capacidades de cada persona. Por ejemplo, en casos de limitación visual, se puede priorizar la estimulación auditiva o táctil.
La estimulación sensorial puede llevarse a cabo tanto en el hogar como en entornos especializados, como residencias de mayores. Es fundamental que estas experiencias sean seguras, personalizadas y realizadas con regularidad. De esta manera, se promueve no solo el bienestar físico y emocional de las personas mayores, sino también su participación activa en la vida diaria, contribuyendo a un envejecimiento más saludable y pleno.




