Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la residencia Albertia Valle de la Oliva ha desarrollado un taller participativo dirigido a los residentes, coordinado por los departamentos de Terapia Ocupacional y Psicología, con el objetivo de favorecer la estimulación cognitiva, la expresión personal y la convivencia a través de una actividad con contenido social e histórico.
La intervención se estructuró en dos fases. En primer lugar, se realizó una breve introducción sobre el origen de la conmemoración y sobre los logros alcanzados por mujeres relevantes a lo largo de la historia. A partir de esa base, se abrió un espacio de conversación en el que las personas participantes compartieron recuerdos y aportaciones sobre la evolución de los derechos y libertades de las mujeres a lo largo de sus propias vidas, facilitando un intercambio ordenado y respetuoso.
Un taller basado en recuerdos, experiencia vital y participación
Con la finalidad de transformar la conmemoración en un ejercicio de “historia vivida”, el taller incluyó una dinámica de escritura orientada a dejar un mensaje para futuras generaciones. Las mujeres participantes completaron un cuestionario en el que recogieron logros personales, cambios observados en su trayectoria vital y consejos que deseaban transmitir como legado. En paralelo, los hombres que participaron redactaron textos sobre una mujer que hubiera sido significativa en algún momento de su vida, explicando qué aspectos consideraban que marcaron la diferencia en su contexto.
Un mural para mantener el mensaje en el tiempo
Como cierre, los escritos se expusieron en un corcho del centro, configurando un mural accesible para residentes, familias y profesionales. Esta acción permitió dar continuidad a la actividad más allá de la sesión, manteniendo visibles los mensajes y favoreciendo nuevas conversaciones en días posteriores. El taller incorporó además una referencia simbólica vinculada a la memoria colectiva: “Que mi nombre no se borre de la historia” (Julia Conesa).
Desde el enfoque terapéutico, la propuesta se alineó con objetivos habituales de intervención, como el refuerzo de habilidades sociales, la orientación temporoespacial, la introspección y el trabajo de procesos de memoria.




