El pasado 15 de enero, el centro Albertia Valdespartera organizó una actuación de mariachis dirigida a las personas mayores, en el marco de su programa de Terapias No Farmacológicas orientadas a la atención integral de la tercera edad. La iniciativa se desarrolló en las instalaciones del centro y se integró dentro de la planificación habitual de actividades terapéuticas y de ocio con valor asistencial.
La actividad consistió en un concierto de música en directo, diseñado para favorecer la estimulación emocional, social y cognitiva a través de la música. La intervención se planteó como complemento a los cuidados habituales, alineada con los modelos de atención centrados en la persona que promueven experiencias significativas en el día a día de los residentes.

Música en directo como herramienta terapéutica no farmacológica
Durante la actuación, los residentes participaron en un entorno sonoro que facilitó la evocación de recuerdos, la conexión con experiencias personales y la interacción social. La música en vivo permitió generar un espacio compartido en el que se promovió la participación activa, la expresión emocional y la comunicación entre residentes y profesionales.
Este tipo de intervenciones musicales se enmarcan dentro de las Terapias No Farmacológicas, utilizadas de forma habitual en el ámbito sociosanitario para apoyar el bienestar emocional sin recurrir a medicación. En este contexto, la música actúa como un estímulo sensorial que contribuye a la regulación emocional, la activación de la memoria y la reducción de estados asociados al estrés o la ansiedad.
Objetivos y beneficios en la atención a personas mayores
La organización de esta actividad respondió a varios objetivos asistenciales. Entre ellos, integrar la música en directo como recurso terapéutico no farmacológico, ofrecer propuestas de ocio con impacto emocional y reforzar el bienestar integral de las personas mayores. Asimismo, la iniciativa buscó humanizar los cuidados mediante experiencias que favorecen la relación interpersonal y el sentimiento de pertenencia al entorno residencial.
Entre los beneficios observados se incluyen la mejora del estado de ánimo, la estimulación de la memoria y la reducción de la sensación de soledad. Además, la actividad facilitó el refuerzo de las relaciones sociales y la motivación para participar en dinámicas grupales, aspectos clave en la calidad de vida de las personas residentes.
La actuación fue acogida de forma positiva por los participantes y se suma a las acciones que el centro desarrolla de manera continuada para consolidar un modelo de atención integral, en el que las Terapias No Farmacológicas y la música ocupan un lugar relevante dentro del acompañamiento a las personas mayores.




