El pasado miércoles, la residencia Albertia Valdespartera celebró el centenario de Francisca Crespo con una iniciativa adaptada a sus gustos personales. La residente recibió un ramo de flores en una celebración orientada a reconocer su trayectoria vital y favorecer su bienestar emocional, de acuerdo con el modelo de Atención Centrada en la Persona (ACP) del centro.

¿Cómo se personalizó la celebración?
La elección del regalo respondió al interés de Francisca por las flores. Este conocimiento de sus preferencias se incorporó a la preparación del cumpleaños y determinó el detalle con el que se conmemoraron sus cien años.
La jornada se concibió como una ocasión para compartir con Francisca una fecha de su trayectoria personal. El acompañamiento formó parte del planteamiento, con la intención de que se sintiera reconocida y valorada durante la celebración.
El cumpleaños se abordó también como una oportunidad para cuidar los vínculos afectivos. Este objetivo forma parte de las celebraciones que el centro plantea para acompañar a las personas residentes en acontecimientos de su vida, teniendo en cuenta su individualidad.
¿Cómo se incorpora la historia de vida a los cuidados?
La ACP reconoce a cada persona por su identidad, su trayectoria y sus preferencias. En Albertia Valdespartera, este modelo orienta el trabajo diario y la organización de una atención individualizada.
La historia de vida aporta información sobre los intereses que han acompañado a cada residente. Tenerla en cuenta implica trasladar ese conocimiento a las decisiones cotidianas, de modo que las propuestas no se basen únicamente en las necesidades asistenciales.
El bienestar emocional forma parte de esta atención, junto con los cuidados. El objetivo es acompañar a las personas mayores respetando sus gustos y dando cabida a las relaciones y experiencias que consideran importantes.
La celebración del centenario de Francisca se enmarca en esa forma de organizar la atención residencial. La selección del regalo constituye una aplicación concreta del modelo: utilizar una preferencia conocida para adaptar una iniciativa a la persona a la que se dirige.



