Un grupo de personas mayores residentes realizó el 2 de febrero una salida comunitaria para disfrutar de la Feria de la Candelera de Barbastro, una cita tradicional que en 2026 celebró su 514.ª edición y reunió más de 300 expositores en el centro de la ciudad. La actividad se desarrolló en Barbastro (Huesca) y contó con el acompañamiento de estudiantes del ciclo formativo de Atención a Personas en Situación de Dependencia, en el marco de una colaboración orientada a impulsar el envejecimiento activo y la participación social.
La Feria de la Candelera se celebra cada año el 2 de febrero y mantiene sus orígenes en el siglo XVI, vinculados al privilegio de celebración concedido a la ciudad por Germana de Foix, según la información municipal de la web del Ayuntamiento de Barbastro. En esta edición, el ambiente festivo y la presencia de puestos de productos agroalimentarios, artesanía y comercio local facilitaron un contexto idóneo para la estimulación cognitiva y el refuerzo del vínculo con el entorno.

Salida comunitaria para fomentar envejecimiento activo y memoria autobiográfica
Durante el recorrido, las personas mayores pasearon por los puestos y compartieron recuerdos, anécdotas y vivencias asociadas a una feria profundamente arraigada en la identidad local. La salida permitió romper con la rutina del entorno residencial, reforzar la orientación temporal al vincularse con una fecha señalada del calendario y promover la participación social en un evento comunitario.
Este tipo de actividades fuera del centro contribuyen a mantener habilidades funcionales, favorecer la autonomía en entornos reales y estimular la memoria autobiográfica a través de estímulos significativos (sonidos, olores, tradiciones y escenarios conocidos). Además, generan oportunidades naturales de conversación y conexión social, factores protectores frente al aislamiento.
Encuentro intergeneracional con apoyo personalizado y aprendizaje práctico
Las estudiantes de FP desempeñaron un papel de apoyo y acompañamiento, adaptando la ayuda a las necesidades de cada persona: marcha segura, descansos, hidratación y atención individual durante el trayecto. La experiencia también funcionó como aprendizaje aplicado en un contexto real de cuidados, reforzando competencias vinculadas a la Atención Centrada en la Persona y a la comunicación con personas mayores.
Desde la organización se valoró la iniciativa por su impacto emocional y social, al facilitar un espacio intergeneracional que beneficia tanto a las personas mayores como al alumnado. La Feria de la Candelera volvió a ser, además de un escaparate de tradición y producto local, un escenario de convivencia comunitaria en torno a un evento con más de cinco siglos de historia.




