El pasado jueves, el salón principal de la residencia Albertia Mirasierra se transformó en un auténtico escenario teatral con la representación de dos divertidas obras: “Por Fea y con Gracia” y “El Cerrojazo”. Esta entrañable iniciativa fue posible gracias a un grupo de voluntarios muy especiales, entre los que se encontraba la hermana de una de las residentes del centro, aportando un toque emocional aún más significativo a la jornada.

Ambas obras, de corte cómico y con un marcado estilo costumbrista, arrancaron carcajadas, aplausos y momentos de profunda emoción. Los actores voluntarios lograron conectar con el público desde el primer instante, despertando recuerdos, alegría y una gran implicación por parte de los asistentes.
El teatro como herramienta de bienestar
Más allá del entretenimiento, este tipo de actividades cumplen una función terapéutica y social fundamental. El teatro se convierte en una poderosa herramienta para estimular la memoria, mejorar el estado de ánimo y reforzar el sentido de pertenencia y comunidad entre los residentes.
La participación de familiares y voluntarios externos no solo enriquece la experiencia, sino que también fortalece los lazos afectivos y promueve una mayor apertura del centro hacia su entorno social.
Un cierre lleno de calidez
La tarde concluyó con una merienda compartida y un animado coloquio entre residentes, familiares y actores, en el que todos coincidieron en su deseo de repetir una experiencia tan enriquecedora.




