En la residencia y centro de día Albertia Lugo una de las Terapias No Farmacológicas es la terapia funcional. Esta terapia aplicada a personas mayores con enfoque en la destreza manual es un recurso clave para mejorar la calidad de vida de esta población.

A medida que se envejece es común que la destreza manual se vea afectada por el deterioro natural de las habilidades motoras, enfermedades como la artritis o condiciones neurológicas como el Parkinson. Estos cambios pueden limitar la capacidad de realizar actividades cotidianas como vestirse, escribir o manipular objetos pequeños. Además, buscar intervenir de manera específica para mejorar o mantener estas habilidades esenciales.
Objetivo de la terapia
El objetivo principal de esta terapia es trabajar sobre la funcionalidad de las manos y dedos, mediante ejercicios que mejoren la fuerza, la coordinación, la flexibilidad y la precisión en los movimientos finos. Para ello, los terapeutas diseñan ejercicios personalizados que simulan actividades reales, como abotonar una camisa, girar una llave o usar cubiertos, con el fin de fortalecer los músculos de la mano y mejorar la coordinación ojo-mano. Además, se emplean herramientas como pelotas de goma, masillas de resistencia y elementos de construcción de piezas, que ayudan a mejorar la movilidad y la destreza manual de forma.
En personas mayores todo esto también tiene un impacto positivo en la independencia. Al mantener o recuperar la capacidad de realizar tareas manuales, se promueve la autonomía, lo que contribuye a una mayor autoestima y bienestar emocional. Asimismo, la terapia funcional puede ser preventiva, al reducir el riesgo de caídas o accidentes derivados de la pérdida de control de las manos.

Finalmente, este tipo de intervención no solo tiene un impacto físico, sino que también estimula la mente. Estas actividades involucran procesos cognitivos que ayudan a mantener activas funciones como la atención, la memoria y la concentración, apoyando un envejecimiento más saludable.




